AUCKLAND, Nueva Zelanda.- Otra vez la misma final. Como en el primer Mundial de 1987, los All Blacks y Francia serán los encargados de definir el certamen. Y lo harán en el mismo escenario que hace 24 años: el Eden Park.

Los neozelandeses se ganaron ese derecho al superar con claridad a los Wallabies australianos, por 20 a 6, en la segunda semifinal. En la primera los franceses habían dejado en el camino a Gales, al vencerlo por un ajustado 9-8.

Los All Blacks fueron superiores y la diferencia podría haber sido mayor, pero sus pateadores perdieron la oportunidad de anotar 14 puntos, al fallar cuatro penales y la conversión del espectacular try anotado por el centro Ma'a Nonu, tras una genial jugada del fullback Israel Dagg.

El Eden Park se vistió de fiesta y los neozelandeses ya piensan en la final. Para los hombres de negro será la tercera en siete Mundiales. Las anteriores fueron en 1987, cuando le ganó a Francia en este mismo escenario, y en 1995, cuando cayó ante los Springboks, en el Ellis Park, de Sudáfrica.

Los All Blacks y los franceses se enfrentaron cuatro veces en la historia de la Copa del Mundo. Los neozelandeses le ganaron en la final del 87 y en este mismo certamen, en el duelo disputado en el Eden Park el 24 de setiembre pasado (37-17), mientras que los galos eliminaron a los All Blacks en los mundiales de 1999, en Gales y en 2007, en el de Francia, aunque curiosamente, el triunfo lo logró en Cardiff.

Nueva Zelanda buscará levantar la copa por segunda vez; los franceses, en cambio, intentarán consagrarse por primera vez. En siete días se sabrá. Será el último capítulo de este Mundial, cuyo telón se bajará con una final que tiene otro dato curioso. Se enfrentarán un equipo que llegará invicto, contra otro que perdió dos partidos en la fase clasificatoria, uno, justamente ante los All Blacks, el otro, ante Tonga. Pero en una final, todo puede pasar. Será cuestión de esperar.